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Dando GRACIAS a DIOS.

Por lo bueno que es Él y su máxima muestra de Amor a través de la Salvación que nos da en Su Hijo, porque nos da la oportunidad de conocerlo a través de la Fe y por la gloriosa Esperanza que tenemos de su próxima y gloriosa venida.

13 junio 2011

No con Nuestras Propias Fuerzas

Como Administradora y Docente en el área muchas veces he utilizado y les he enseñado a mis alumnos cómo hacer un análisis DOFA, técnicamente estamos hablando de una herramienta de diagnóstico y planeación estratégica donde tratamos de identificar las Debilidades, Oportunidades, Fortalezas y Amenazas de una organización, aunque también algunas veces he pedido a mis alumnos que lo apliquen para un análisis de sus propias vidas.


El objetivo de éste método es crear estrategias que ayuden a disminuir o evitar las Debilidades y Amenazas aprovechando las Fortalezas y Oportunidades con que se cuenta. Todo esto para la
toma de decisiones que lleven a la empresa al logro de sus objetivos y por consiguiente al éxito.

Entonces recordé un empresa muy particular que viene mencionada en la Biblia y que al aplicar el análisis DOFA y formular las estrategias no se tomó la mejor decisión desde el punto de vista lógico para un Administrador, sin embargo se logró el éxito que de otra manera no hubiera sido posible.

Como Profesionista, mis estudios, el método científico y la lógica me señalan la factibilidad de algo, pero como Cristiana, mi Fe, la Palabra de Dios y la voz del Espíritu Santo me dicen que lo imposible también es factible.

Los israelitas se habían alejado de Dios y como consecuencia ahora eran presa de los madianitas y otros pueblos vecinos que los invadían, los atacaban y devastaban su tierra. El pueblo de Dios ahora estaba en la miseria.

Gedeón estaba trillando trigo, tratando de esconderlo de los madianitas, cuando un ángel del Señor se le apareció y le dijo: “El Señor está contigo, guerrero valiente” Jueces 6:12. ¿Guerrero? pero si era un simple hombre trillando en un campo, ¿Valiente? si lo que hacía era ocultarse por temor a los madianitas. Pero ante la vista de Dios éste hombre era un guerrero valiente.

Ahora Dios mismo le estaba encomendando una gran misión: salvar a Israel del poder de Madián.

¿Cómolo haría?
 
Si analizamos la situación del pueblo de Israel y su ejército encontraríamos algo como lo siguiente:

Fortalezas: 32,000 hombres para la guerra todos ellos dispuestos a pelear por su pueblo.
Debilidades: no eran soldados debidamente preparados para la guerra, no tenían armas suficientes.
Oportunidades: era una región montañosa que ellos conocían muy bien.
Amenazas: los madianitas eran numerosos y eran guerreros bien adiestrados.

Con éste análisis posiblemente Gedeón se sentía animado y confiado para pelear contra los madianitas, pero Dios tenía otro punto de vista y le dijo a Gedeón que era demasiada gente para la guerra.
 
Después de una selección de su gente, según criterios muy específicos dados por Dios, Gedeón quedó con tan solo 300 hombres para pelear. La fortaleza más grande que tenía ahora se había vuelto una gran debilidad. ¿Cómo era posible pelear la batalla con tan solo 300 hombres?

Y es que ahora la batalla no la habría de pelear con sus propias fuerzas o recursos, sino que sería el Señor quien les diera la victoria.

“El Señor le dijo a Gedeón: tienes demasiada gente para que yo entregue a Madiánen sus manos. A fin de que Israel no vaya a jactarse contra mí y diga que su propia fortaleza lo ha librado…” Jueces 7:2

Con tan solo 300 hombres distribuidos en 3 grupos de 100 cada uno, rodearon el campamento de los madianitas a media noche y sin más armas que trompetas, cántaros, antorchas y espadas, lograron hacer huir a los madianitas quienes asustados y confundidos se atacaron entre sí con sus espadas.

¡Dios había entregado en manos de Gedeón y su pueblo a todo el campamento de los madianitas!
 
 
¡Qué maravilloso! tenemos un Dios que da la victoria cuando todo nos asegura la derrota. Un Dios cuya lógica es lo que nosotros consideramos ilógico. Un Dios que hace posible lo imposible.
 
¿Alguna vez te has sentido atacado por problemas o temores?

¿Has querido ganar tus batallas con tus propias fuerzas?

Dios te dice:

“Bástate mi gracias, pues mi poder se perfecciona en la debilidad”

2 Corintios 12:9




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